martes, 9 de julio de 2019

Este poema lo sentí en el alma...





Lo escuché el domingo pasado, muy temprano, en un programa de radio de Bs. As, pasaron la grabación en la voz de su autor HAMLET LIMA QUINTANA  (1923-2002) autor entre más de cuatrocientos temas de la conocida "Zamba para no morir".
Lo escuché y me emocionó hasta las lágrimas. Todos sabemos del sufrimiento y de la lucha por millones de nuestros compatriotas, los vemos alrededor e incluso en nuestros afectos cercanos, son los que no llegan a fin de mes pero que luchan y siguen bregando por lo mejor para sus familias. 
Lo escuché y me emocionó hasta las lágrimas, y esa ha sido la palabra del poeta, su sensibilidad, su capacidad de traducir a un bello y emotivo poema, el drama diario de tantos padres de familia; tantos que hemos terminado por tomarlo como normalidad en un país que se nos viene diciendo está entre los más favorecidos por sus capacidades y riquezas pero donde, las clases dirigentes, no han sabido, hacer más digna y gratificante la vida de millones de compatriotas. 



"Yo soy un tipo como vos, 
trabajo, 
me alimento, 
sudo un poco, 
me dibujo pensamientos en los ojos, 
me gusta la mujer, 
cuento los hijos, 
trabajo un poco más, 
ando sin plata". 

No sé por qué, desde que desperté esta mañana, estoy pensando eso: 

"Yo soy un tipo como vos, 
trabajo, 
me alimento, 
sudo un poco", parece el principio de un poema. ¿Pero cómo sigo?, ¿Qué digo?, ¿Qué tengo que decir? 

La hora, se me hace tarde. Todo es un enorme reloj. Yo le dije a Luisa que vivir en Morón y trabajar en el centro es un infierno, que tendríamos que mudarnos más cerca del trabajo. Pero se lo dije hace mucho tiempo y se lo repito todos los días. Y ella me escucha siempre como si fuera la primera vez. Pero, ¿Cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días? 
Cuando vuelva le traeré dos rosas. 

Sí, ya se querida: que coma bien al mediodía, que no me haga mala sangre, que me estarás esperando todo el día. Chau, Luisa. 
"Yo soy un tipo como vos, 
trabajo, 
me alimento, 
sudo un poco..."... Este andén está quedando un poco chico ¿Cómo entro ahora al tren si hay gente hasta en la puerta? Un empujón y ya está. Como todos los días. Vamos todos apretados, todos callados, todos enlatados, todos para adentro. Pero claro. Tienen razón, seria ridículo entrar y decirle: Buenos días a cada pasajero. ¿Ridículo?, pero hermoso. 
En el campo lo hacen. Quisiera abrir el diario, pero lo tengo debajo del brazo y no lo puedo mover. Según el reloj del tipo que está tomado de la agarradera, con un poco de suerte voy a llegar a tiempo. 
Yo le dije a Luisa que Pepe necesita pantalones y zapatos nuevos. Ya es grande el chico, es un muchachito. Ella quería comprárselos, pero este mes no se puede. Porque si compramos pantalones y zapatos nuevos, ¿cómo vamos a pagar la luz y el gas? Pero, ¿Cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días? 
Cuando vuelva, le llevaré dos rosas. Es un buen pensamiento. 

- Perdón señor. 
- No es nada. 
Claro, el tipo tenía que bajar, el piso lleno de pies, alguno tenía que quedar debajo. Esta vez fue el mío. 

"el piso lleno de pies, 
los espacios llenos de cuerpos, 
el aire lleno de caras", así tiene que seguir: 
"Yo soy un tipo como vos... 
Caigo después en la vereda, 
me pisan la cabeza, 
no hago caso"...Yo le dije a Luisa que Perico necesita un sobretodo. Hace frío. El chico tiene frío. Ella también quería comprárselo, pero este mes tampoco se pudo. Pero, ¿Cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días? 
Cuando vuelva le llevaré dos rosas. Es un buen pensamiento. Claro que es un buen pensamiento. 
Ahora estoy en el Once. A esta hora la cola del 101 es larga, pero con un poco de suerte voy a llegar a tiempo a la oficina. 
La oficina, la oficina. 

- Pero no, Gordo, ¿De dónde voy a sacar guita para prestarte? Pedir, pedir, siempre pedir. 
¿Pedir? A Juan Martín hay que enseñarle a pedir para que Luisa no tenga que lavar tantos pañales. Pero ¿Cómo hará para inventar tanta ternura todos los días? 
Cuando vuelva le llevaré dos rosas. Es un buen pensamiento. Aunque a veces me parece que está mas cansada que yo. 

...que coma bien, que me alimente, que no me haga mala sangre. 
Ahora estoy almorzando. Un sándwich. Son las 4 de la tarde y si no me apuro voy a llegar tarde al otro trabajo. La oficina, la oficina, la oficina. 

- Pero no che, ¿Otra colecta? ¿Todas las semanas pedir, pedir, siempre pedir? 
¿Pedir? A Juan Cruz hay que enseñarle a pedir, para que Luisa no tenga que lavar tantos pañales. Pero, ¿Cómo hará para inventar tanta ternura todos los días? 
Cuando vuelva, le llevaré dos rosas. Es un buen pensamiento. Aunque a veces me parece que está mucho más cansada que yo. 
Ahora es de noche. Estoy otra vez en el Once. Sé que no voy a conseguir asiento, pero cansado, apretado, humillado, y muchas otras cosas mas también terminadas en ado, por lo menos me queda el consuelo del regreso. 

"Quiero querer, 
me duele el corazón cuando lo pienso", seguime hablando así 
"Yo soy un tipo como vos". 
"Quiero querer 
me duele el corazón cuando lo pienso. 
La ternura me vuelve mas pavote". 
Ya pasamos Ramos Mejía. Ahora puedo abrir el diario. Pero el de la mañana. Me han robado vida. ¿Y quién me la devuelve? A vos te lo pregunto: ¿quién me la devuelve? 

"Me venden un buzón, 
por ahí anda la cosa", seguime hablando así, 
"Yo soy un tipo como vos" 
"Me venden un buzón, 
yo me doy cuenta. 
Y espero no sé qué, 
no lo comprendo" 

Llegamos a Morón. Por fin en casa. Hola Luisa. Hoy pensé traerte dos rosas, ¿sabes? Pero, ¿Cómo haces para inventar tanta ternura todos los días? 
Hoy pensé en traerte dos rosas. Perdoname, sólo te traigo tu cansancio y el mío. Son las dos rosas. Y ahora lo comprendo. Así termina ese poema que empecé esta mañana: 

"Yo soy un tipo como vos, 
lo que se dice: un semejante". 


Los desocupados, óleo del pintor Antonio Berni




jueves, 2 de mayo de 2019

MIS VIAJES A NEUQUEN (Capital)





Mis viajes a Neuquén









Para quienes vivimos en el interior de una provincia, viajar a la capital de la misma, tiene motivaciones importantes, ya sea para conocer o pasear, visitar amigos o familiares, hacer trámites relacionados a la profesión o el trabajo y para  atender su salud.

Por todos esos motivos he debido, entre mil novecientos sesenta y cuatro  y este año que corre, dos mil diecinueve, debí viajar desde mi pueblo de adopción, San Martín de los Andes, a la capital provincial.

La primera vez que viajé a la ciudad de Neuquén, fue a inicios de mil novecientos sesenta y cuatro. Recién recibido de maestro normal nacional para pedir un cargo de maestro de grado donde fuera. Tenía tantos deseos de trabajar en una escuela, que no pensé que fuese demasiado pronto. Pero ese viaje me sirvió  para  aprender que,  gestionar un cargo (después sabría que debía decir:  “ingreso a la docencia”) tenía sus formas y caminos que era una de las tantas cosas que no enseñaba la “ Escuela Normal”

Viajé con un vecino, amigo de mi abuelo, quien con su camión viajaba a la capital provincial  haciendo fletes, llevando y trayendo mercaderías. Recuerdo que la entrada a la ciudad, junto a la ruta, eran casitas de adobe; en el centro pocos edificios de más de dos pisos y alcancé a conocer el renombrado hotel Confluencia, de una planta y fachada blanca.

Recuerdo también la calle independencia al 60 donde funcionaba la Inspección general de escuelas nacionales. Allí el propio Inspector General, Don Ricardo Estevez, luego de saludarme amablemente me puso en situación, pero en detalle lo relataré en mis recuerdos como maestro de escuela. Lo cierto es que no obtuve ese cargo al que aspiraba y me volví a San Martín con la idea que no sería tan fácil empezar a trabajar de  maestro.

Mi segundo viaje a la ciudad de Neuquén fue obligado y con pasaje pago, en el mismo año sesenta y cuatro, unos meses después, cuando me llegó la citación a revisación médica para el servicio militar obligatorio. Estaba ejerciendo la docencia  en la Escuela Nacional número cinco. Una hernia inguinal pronunciada me valió ser exceptuado y, en mi apuro por regresar a San Martín, para no perder un día más de clases, debí pedir que me firmasen la libreta ese mismo día y regresé en avión aunque era muy temeroso de los vuelos y esa fue la primera vez que volé, un viaje de cuarenta minutos en una máquina Commander, para seis pasajeros. Supongo que era la línea de transportes aéreos de Neuquén (TAN).

La tercera vez que viajé a la capital provincial fue acompañando a un grupo de mis alumnos de la Escuela Provincial número tres de Quechuquina, más otro grupo de la Escuela de Chachín, en total unos doce alumnos. Nos alojaron en el Centro de Complementación Educativa Nayahue, un lindo lugar arbolado, en las cercanías del río, dependiente del Consejo provincial de Educación donde se recibían contingentes de niños de las escuelas del interior para que conociesen la capital de la provincia y lugares significativos de la ciudad. A nosotros nos llevaron a conocer una chacra, el dique Contralmirante Cordero, y el lago artificial, tan distinto a los lagos cordilleranos, el aeropuerto y creo que un galpón de empaque, también fuimos a ver la vista desde las bardas hacia todo el valle del rio negro y Neuquén.


Volvería a nuestra  capital, en circunstancias preocupantes, en mil novecientos ochenta y dos por la enfermedad de mi madre; en el hospital "Ramón Carrillo" de San Martín le descubrieron un nódulo en una de las mamas y fue derivada para estudios, resultó maligno y debimos viajar muy seguido. Para entonces yo había adquirido un Renault 12 y en el nos trasladábamos. En esos trámites conocería por dentro el hospital "Castro Rendón", en especial el sector de oncología. Lo primero fue una operación para extirpar el nódulo después el tratamiento comenzando por sesiones de radioterapia y la administración de Tamoxifeno. Allí conocería a los  médicos que la atendieron , los doctores Leone y Ravinovich.-

En el hospital habíamos pasado toda la mañana del dos de abril en esperas y revisaciones y fue al salir, ya pasado el mediodía, que vimos movimientos inusuales en las calles, recuerdo un camión cargado de personas con banderas argentinas. Recién  cuando llegamos a la casa de los queridos e inolvidables amigos Isabel Lucero y Basilio Benito, en Cipolletti, donde parábamos, nos enteramos que soldados argentinos habían desembarcado en  las Malvinas.  Sorpresa.

Después de la operación para extirpar el nódulo, a mamá  debieron aplicarle radioterapia y cuando en una placa apareció una sombra en el pulmón se indicó quimio y bastó una sola  para producirle una descompensación: siguieron veinte días de internación, tuvo edema pulmonar y en estado de coma. La salvó la diligente atención del doctor Jorge Lizaso, oriundo de San Martín de los Andes, uno de los tantos “nietos postizos” de mamá a quien conocíamos desde pequeño. Superado el trance viajábamos mensualmente a la ciudad d Neuquén para controles y atención de su salud.

Relacionado con mi trabajo como docente, viajé a la capital en tres oportunidades con motivo de haber participado en exámenes relacionados a concursos para ascenso de jerarquía. Y en mis cinco últimos años de ejercicio de la docencia, en el cargo de supervisor escolar, entre mil novecientos noventa y cinco y el dos mil, viajé en numerosas ocasiones a reuniones para capacitación o para recibir directivas.

Siempre viajar a Neuquén ciudad fue una especie de mezcla de paseo con diligencias a cumplir.
Ahora, he comenzado a viajar derivado a la capital por mi propia salud. El primer viaje fue para un estudio cardiológico de cámara Gamma en octubre de dos mil dieciocho. Ya estamos en dos mil diecinueve y corre marzo, estoy en trámites para una intervención quirúrgica por hernia de hiato. Todo llega en la vida...(Todo llega y todo pasa dice un poema que canta mi admirado Juan Manuel  Serrat)… Esta historia tiene un final abierto...¿O no? 
¿Podré decir  que este relato continuará?
Y bueno, me juego: CONTINUARÁ


Nota al pie: Las imágenes (Casi escribo fotos) que ilustran esta entrada, las he tomado con mi teléfono móvil, o celular, o equipo. Cuánto avanzó la tecnología desde mi primer viaje a la capital provincial.  Arriba imágenes del hermoso parque central de la ciudad, una imagen nocturna del monumento al General José de San Martín en pleno centro, frente a la municipalidad.  Y debajo de las anteriores imagen del Museo Dr Gregorio Álvarez, que visité en estos días demarzo 2019.

Imágenes debajo del texto: Dos de ellas ya explicadas y una de la fachada del Museo de Bellas Artes Neuquén, elogiable ícono de las artes plásticas en nuestra capital provincial, un orgullo. Tabién en estos días visité el MBAN; me encanta y aplaudo al Sr. Intendente Quiroga. y finalmente una imagen de quien suscribe y realiza este blog. Disculpen, Gracias.----------------------

martes, 30 de abril de 2019

Símbolo













El transcurrir del tiempo, los vientos, las lluvias, los intensos calores de tantos veranos y las heladas de tantos inviernos, fueron ajando, horadando, deteriorando esos ladrillos que, hace ya muchos años, fueron pegados uno a uno para ser   el hogar donde fundaron nuestra familia Papá Fortunato y Mamá Malque. Para que allí nos trajeran a la vida y nos criaran a los siete hermanos.

Hogar del que, ya crecidas las hijas y los hijos, fueron partiendo en búsqueda de sus propios destinos.  Y un día esa casa fue tapera, por el paso del tiempo, por los calores, por los fríos y porque “Así es la vida”.

En ese espacio, un invisible puntito en la inmensidad del mundo, en ese hogar, entre esos ladrillos, bajo aquel techo; cuántos momentos, cuantos recuerdos de tantas vivencias gratas, ingratas, dulces, ácidas o amargas que el destino pone en las vidas de las personas.

Gratas habrán sido las buenas cosechas, los nacimientos, los festejos, como ingratos los malos tiempos, las cosechas perdidas, las enfermedades y las partidas: entre estas amarga muy amarga habrá sido la temprana partida de nuestro padre y duro el desamparo que obligó a hacerse fuertes para seguir adelante.

 En ese lugarcito, en esa acertada elección que vos hiciste para la foto, querida Andrea, ahí mismo quizás estarán alojados, dormidos, compactados en ese rinconcito todas las vivencias de medio siglo  de vida familiar…Por eso cuando vi la foto, vi en ella un símbolo que resume y contiene todo el historial de la familia, condensado en esa esquinita donde dos pedacitos de paredes, de toscos ladrillos hechos con tierra rionegrina y sudor de inmigrantes libaneses, lo cobijan,  como dos manos protectoras.

domingo, 21 de abril de 2019

EN LA PASCUA DE RESURRECCIÓN


Este bellísimo Soneto se considera anónimo, aunque algunos se lo atribuyen a San Juan de la Cruz, y otros a Santa Teresa de Jesús





No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.



Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.


Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



miércoles, 20 de marzo de 2019

Desde mi reducto ( Refugio)

                                                                             




                                                                                 I


Estoy en mi reducto

Donde no me alcanzan

Ni las malas ondas

Ni los egoísmos del mundo

Ni las críticas aviesas.



Estoy con mis recuerdos

Que son muchos

Con mis esperanzas

que aun son unas cuantas

con todo lo que me gusta:



música, imágenes,

libros plantas y flores

La primavera  me  deslumbra

Por las ventanas, como cuadros vivos

De preciosos colores.



  II

Hay aves que visitan mi patio

 Inocentes me alegran

Esta mañana se paseaban

dos palomas, una bandurria

y después un chimango.



Las primeras Paseaban juntas

entre el verdor del pasto Picoteando

alimentos que sólo ellas disfrutan

como elegantes damas en un parque

gentiles, saludando con donaire.





Pero el chimango ese ladino yo se qué espera

que olvide de cerrar la tapa del canasto

para despanzurrar las bolsas de residuos,

y aprovechar los restos de comida

dejando un desprolijo desparramo.



Inocentes , pequeños los gorriones

Se dan baños en la tierra suelta

Y en bandadas tan pronto como llegan

elevan vuelo cuando yo me acerco

dejando marcas como pequeños nidos.



El zorzalito también, mora en el patio

Con su pareja y a veces me sorprende

Atacando su imagen que reflejan

los vidrios del auto o de las ventanas

Es celoso y proteje su reino, como yo el mio.


III
A los narcizos de oro y a los tulipanes
siguieron peonías, después aquilexias
silvestres  amancay de cordillera,
cerezos y ciruelos vestidos de lanco
prometiendo frutos dulces de verano.

IV
Hoy, cuando avanza  marzo y amanece fresco,
es señal que estamos de nuevo en   otoño
que en primera etapa tendrá días soleados, 
bellos y apacibles, mientras que las hojas
de especies caducas se tornan amarillas, ocres y rojizas.

A veces en tardes cuando el sol declina
sentiré nostalgia por días pasados
bajo luminosos cielos del verano.
Es en esos días en que no podría 
 escuchar al  Nano  con su  bella y triste Balada de otoño.

V
Por esa ventana de mi sala humilde,
he visto por años, pasar estaciones mudando  su aspecto
las plantas amigas y en el fondo cielos claros o nubosos,
según transcurrian el tiempo y la vida,
desde  aquel  septiembre  del ochenta y cuatro.

Gratitud inmensa  le debo al destino
por los muchos años en que he recibido 
 durante el  transcurso  de una larga vida
inmensas riquezas en aconteceres que hoy
son, en la síntesis, hermosos recuerdos. 

                                   Carlos Omar buganem

Las estrofas I y II fueron escritas el  07 0ctubre 2016/ por la tarde:
III a V fueron escritas  hoy, 20/3/19 inicio del equinoccio otoñal del 2019.















domingo, 16 de septiembre de 2018

Zuly, artesana ceramista


Mi sobrina Zuly, realiza hermosos trabajos en cerámica artesanal. Ella y dos amigas que fabrican estas bellas artesanías llevaron sus trabajos el mes pasado ala Fiesta de la Matra, en Valcheta, su pueblo natal.

         

       
"El arcón del tesoro", así podría titularse esta imagen Un tesoro de variadas formas y brillantes colores.

    
                                       Felicitaciones por tan hermosos trabajos



sábado, 15 de septiembre de 2018

Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen




La iglesia católica Nuestra Señora del Carmen, ubicada en el barrio El Arenal  (y Barrio 4 de Febrero) en un mediodía de mediados de septiembre de 2018.-


Otra vista de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, en el mismo día y hora de la toma anterior. Es tan hermoso el conjunto del edificio y su entorno, bajo ese límpido cielo, que teniendo a mano mi teléfono móvil, ese que me hizo dejar de lado la camarita fotografica,  no puedo seguir camino sin captar un par de imágenes.

Y recuerdo que, en un invierno, hace ya varios años, tomé otra imagen de esta bella iglesia; la busqué en mi computadora, y aquí está. Esta toma particularmente me agrada mucho.


Por haberla tomado a mayor distancia esta imagen permite ver mucho más: al fondo entre esas hermosas nubes aparece el cerro Curruhinca, a la derecha de la iglesia el edificio de la Biblioteca Popular "4 de febrero", la calle de tierra y cubierta de nieve donde los vehiculos al transitar han dibujado con sus ruedas sobre el manto níveo que el sol ya comienza a licuar.

martes, 11 de septiembre de 2018

El Lacar desde el mirador Arrayanes


El lago Lácar, primero de los siete que dan nombre a la ruta que une San martín de los Andes con San Carlos de Bariloche. ( Tramo de la Ruta Nacional 40)


Vista de la ciudad, fundada en 1898, las vistas fueron tomadas en estos dias de septiembre, desde un punto algo más elevado del mirador Arrayanes.El cielo seminublado atenúa la intensidad de los colores y les da una belleza distinta, porque así es la belleza de estos paisajes, cambiante según el clima y las estaciones. Sin duda siempre MARAVILLOSO.


Esta imagen fue tomada en otro día, con mayor nubosidad, desde el mismo punto de observación. Los árboles en primer plano son cipreses, que cubren todo el cerro de la margen sur del lago Lacar. En ese cerro que a manera de península avanza desde la izquierda, está el mirador Bandurrias. Y al fondo, a la izquierda, abajo, el paraje Quila Quina y detrás el cerro Vizcachas.


sábado, 18 de agosto de 2018

MAESTRO DE PRIMARIA

Un anhelo cumplido

Escrito registrado el 10/9/09

El ISSMA ( Instituto Secundario San Martín de los Andes) me dio una profesión  en la que trabajé treinta y seis años. La tomé en serio y quise trabajar apenas recibido, no pude. Aprendí  que había formalidades que cumplir.  Y esperé nueve meses antes de poder ingresar como maestro de grado suplente. El día tan esperado fue el 02 de  septiembre de 1964 en un primer grado superior de la Escuela   Provincial Nº5.-

Posteriormente trabajé en escuelas rurales de personal único. En Quechuquina y Hua-Hum ; lamentablemente la falta de trabajo para la gente y el consecuente despoblamiento de los parajes significan que actualmente en esos lugares no existan ya escuelas, tampoco en Pucará y en Chachín. *

En 1975 pasé a desempeñarme en la escuela Nº 142 como director suplente.



*Las escuelas mencionadas estuvieron y/o  están ubicadas en la provincia de Neuquén.



El destino me ayudó poniendo en mi camino la posibilidad de estudiar para maestreo.

Cursé mis estudios primarios entre 1952 y 1958 en la escuela Nro. 15 “Benjamín Zorrilla” de Valcheta, pcia. De Río Negro.

Ya en mi último grado de la primaria,  había decidido que quería ser maestro de escuela.  

Lo atribuyo a mi admiración hacia mis maestras y maestros, venían de otras ciudades, se los veía impecables en su forma de vestir y presentarse, las maestras almidonaban sus guardapolvos, a mis ojos de niño  los lugares de origen de mis maestras eran lugares desconocidos y tan distintos , tan pulcros y mágicos como eran  sus personas.

Bien hablados y de buenos modales.

La escuela fue otro mundo por descubrir, las clases, los recreos, izar la Bandera conocer a otros niños y los actos escolares. Y aquí debo detenerme, en los números artísticos, fue descubrir algo mágico: el juego de la representación, las caracterizaciones con trajes de época, la ficción y el hecho teatral en su manifestación elemental, aunque uno no sabía de esos vocablos, era una actividad más de las tantas con que la escuela nos abría el mundo y uno como niño lo recibía con enorme placer. Esa fue mi experiencia.            



En cuanto a edificio baste decir que se inauguró en ese año 1952 en que inicié mi primer grado, todo era impecable y bien equipado de mobiliario.Un edificio hermosísimo de los conocidos como Escuelas de Perón.

Unos años antes, a través de mis hermanos que hicieron el servicio militar en la zona de San Martín y Junín de los Andes, habíamos tomado contacto con nuestro abuelo, al que no conocíamos y que residía en San Martín.

En el invierno de 1958, mi hermano José, mayor que yo, había decidido venirse a trabajar con nuestro abuelo. Tras eso mi mamá y hermanos mayores vieron la posibilidad de enviarme también a mí, tal vez porque no me veían un futuro en la chacra; era debilucho, delgado, creo que poco adecuado a las duras faenas del cultivo que habían tenido que asumir mis hermanos mayores.

Me hicieron un enorme favor.



Mi primer trabajo docente: en la escuela Nacional Nº5



En esos años, no había listados que respetar por orden de méritos. Uno debía tener su título docente registrado ante el Consejo Nacional de Educación, en la Capital federal. En mi caso y en el de otros docentes nos hizo el trámite una vecina la Srta. Beba Giglio  hermana de nuestra colega María Angélica Giglio, en un viaje que hizo a Buenos Aires. Estando registrado con un sello y un número, el mío es: 13.009/965

Las mencionadas vecinas hijas de un destacado y recordado docente el señor Elías Giglio quien fuera por muchos años director de la Escuela Nacional N°53 del paraje Hua Hum.



En ese período que iría de septiembre de 1964 a mayo de 1965 yo  estaba inscripto en la jurisdicción Neuquén y como aspirante a ejercer por primera vez  la docencia, ingresé en el único cargo que quedaba, en el turno tarde de la escuela Nacional Nº 5.-

 Estaba feliz porque tenía un enorme deseo de trabajar como maestro de escuela.

Lo había intentado apenas terminó el año lectivo en que me recibí: 1963; mejor dicho en el verano de 1964 viajé a Neuquén agradeciendo la amabilidad de un vecino y amigo de mi abuelo, el Sr. Enrique Rebolledo, que viajaba periódicamente a la ciudad de Neuquén para buscar mercaderías  y me dejó en la puerta de la casa de mi abuelo en la calle Manuel Lánez.

Entonces me hice presente en la Inspección Seccional de Escuelas nacionales , en la calle Independencia y ahí tendría mi primer fracaso: deduzco que tenían poco personal porque me atendió en persona el Inspector Seccional, Ricarto Estevez: Yo llevaba solamente una constancia provisoria de haber aprobado las materias, pero no contaba aun con el certificado definitivo; entonces el funcionario me explicó cual era el trámite: tener el certificado, registrarlo ante el Consejo nacional de Educación y luego inscribirme ante esa oficina de supervisión seccional de la ciudad de Neuquén. Resumiendo pasarían nueve meses, un período escolar completo hasta que pudiera comenzar a desempeñar mi flamante profesión.

Trabajaría dos períodos completos y siete meses del tercero. En esos años las escuelas de la región cordillerana, tanto las urbanas como las rurales funcionaban desde el primer día de septiembre hasta el veinticinco de mayo, es lo que se denominaba período especial. Las vacaciones de mitad de año iban desde el veinticinco de diciembre hasta el seis de enero, dos semanas.

Cuando comencé a trabajar en la Escuela Nº5 “Bernardino Rivadavia” ubicada en pleno centro de San Martín de los Andes, calle Sarmiento, entre Avda, San Martín y calle Julio A. Roca; ejercía la dirección el señor Oscar Oronoz, la vicedirección la Sra. Hortensia de Funes, era secretaria la Sra. Elba G. de Hassler.

Ese primer años de los treinta y seis en que ejercería la docencia, fui designado por la dirección para tener a mi cargo la sección “E” de primer grado superior, en la actual denominación corresponde a segundo grado.

Inicié mis funciones el día dos de septiembre de mil novecientos sesenta y cuatro y en ese año estuve en la comisión de jardinería, tuve a mi cargo las palabras alusivas en el acto escolar del 25 de mayo; en abril de 1965 visitó la escuela la supervisora escolar Sra. Edith Pesino de Del Campo quien en el informe y con respecto a mi persona escribió: “Carlos Buganem, respetuoso y correcto promete ser un buen maestro al adquirir experiencia”.

 Trabajé dos períodos más en la misma Escuela, los períodos 1965/66 y 1966/67 en ambos teniendo a cargo secciones de primer grado: enseñar a leer y escribir es la experiencia más apasionante en la misión de un maestro; junto a ello el iniciar a los niños en la noción de número y las operaciones fundamentales de suma y resta. A la vez las primeras nociones de la historia de la Patria y el entorno en que se ubica la Escuela.