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jueves, 4 de junio de 2009

La Chacra


23-2-2005)

                                                En "La Chacra" de mi infancia había vida, color, movimiento, sabores, aroma y todo amalgamado por el amor de mamá. No recuerdo nunca haber pasado hambre; nunca faltó un desayuno o una merienda, tampoco un almuerzo ni una cena.

                                                No había sofisticación: todo era sencillo pero suficiente. Por eso amo mi infancia donde la chacra era un refugio que, con los años se perpetuó en mi familia.

Los reyes muchas veces llegaron y otras no; pero eso lo considero una sofisticación superflua.

La fantasía infantil suplía juguetes y mucho más. Los árboles de aquella chacra a veces eran edificios de una ciudad :"Florida"; un árbol caído o inclinado podía ser un tren o un barco y una herramienta grande de labranza, de esas que eran traccionadas por un caballo, podía ser un automóvil u otro transporte raro y novedoso.

Viajar en aquella chata de cuatro ruedas , tirada por dos caballos, con que mis hermanos mayores transportaban los productos de su faena , podía ser un viaje maravilloso a velocidad vertiginosa por lugares exóticos de ciudades lejanas. (.....)

lunes, 18 de agosto de 2008

La Chacra


La chacra fue el lugar de mi infancia ( mi paraíso)...un lugar muy amado y que signó mi vida , por ejemplo, con un tirar siempre al campo y a las cosas referidas al campo. Seguramente por el verdor de sus árboles, por el sabor de sus frutos, por el contacto con la tierra y sobre todo por el amor de mamá...

Mamá es, para mis sobrinos nietos que la conocieron, “la abuela Malque” . Una gran mujer que aunque fue a la escuela muy escaso tiempo, para aprender tan solo a leer y escribir adquirió, por educación familiar y por experiencias de vida, dones de urbanidad y una sabiduría que no he llegado a tener yo con mis estudios primarios y secundarios.
Malque gustaba de tratar con la gente y sabía hacerlo con una conversación educada, respetuosa y amable . Sumaba a ello un alto espíritu solidario: en gran parte innato, otro tanto por su formación cristiana. Era propensa a dar, a ayudar con lo poco de que disponía a aquellos que lo necesitaran. Al decir “dar” me refiero tanto a lo material, generalmente alimentos, como a dar afecto. Esa actitud suya- amable y abierta- nos valió a la vuelta de los años- recibir compensaciones en amistad, afecto y favores. Rescato aquí una enseñanza bíblica: la de la recompensa, la de cosechar por aquello que sembramos.