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jueves, 18 de diciembre de 2008

LA MANCHA EN EL PANTALÓN





Esta mañana, en el banco, estaba un ex legislador que hace dos días apareció escrachado en el matutino regional por estar en un listado de deudores incobrables de este mismo banco. Como había bastante público debí hacer la consabida y tediosa cola, unos tres o cuatro lugares detrás del susodicho. Así que, en los treinta minutos que insumió nuestro zigzagueante itinerario hacia la caja , inevitablemente mi vista y mis pensamientos se situaban cada tanto en el tipo que, como el más honrado y meritorio de los mortales conversaba con desparpajo con su vecino inmediato posterior.
Dirijo mi vista a la calle, al día luminoso. ¿No sería más saludable estar afuera, caminando bajo ese sol?...Me saluda una amiga. La saludo. Va lento el avance hasta la ventanilla; algunos clientes traen montones de facturas de impuestos, servicios, tarjetas que el cajero verifica, sella, corta y apila a un costado…Bueno, todos hemos visto esa rutina.
Pasan los minutos, al rato mi vista que recorre el recinto y la gente que lo ocupa, cae otra vez sobre el vecino, rubio él, que fuera legislador del que también se comentó que vendió caro su voto. Sigue charlando animada y tranquilamente. De pronto pienso en los pantalones que llevo puestos, azules de tela liviana tipo marinero y…casi con horror recuerdo que en la parte posterior de la pierna derecha ostenta una mancha rosada que produjo un chorrito de lavandina que, inoportuno, fue a caer allí decolorando la tela. Generalmente no lo uso fuera del ámbito doméstico pero, hoy no tenía tiempo ni ganas de cambiarme y me fui así nomás hasta el banco.
Ahora caigo en la cuenta que todos los que están detrás mío, en sus erráticas miradas, inevitablemente verán mi mancha. Se agrega a la cola una colega. ¡Cuánto hace que no nos veíamos! Y nos saludamos. Fuimos compañeros de escuela hace unos años. Cambiamos información del tipo: -Cómo estás? –Bien, ¿Y vos? -Y…Aquí estamos, entre un turno y otro paso a pagar los servicios; dice ella que aun trabaja.
Viéndole el lado positivo, la espera en el banco, es un lugar de encuentros.
Vuelvo a mis divagues: ¡Cómo se pierde el tiempo en estas colas de espera!...Mejor tomarlo con calma, si no…Sin quererlo mi vista recae en el exdiputado. Qué orgulloso me siento de que mi mancha esté en mi pantalón y no en mi prestigio…Y encima ni siquiera es de aceite o de mierda: es una inocente mancha de lavandina en un pantalón económico; el pensamiento me hace sonreir. Si alguien me observó pensará “¿En qué estará pensando?” o “ el que a solas se ríe de sus picardías se acuerda”
Yo pienso: ¡Qué generoso es mi país! Permitir que, en la cola del banco, un docente jubilado acceda a pagar sus impuestos…¡Con una mancha en el pantalón!

lunes, 15 de septiembre de 2008

Fotos con escolares de Quechuquina

Quisimos tomarnos una foto en el lanchón de la estancia. En este medio se transportaba por el Lácar, la madera elaborada en el aserradero, hasta San martín de los Andes. Una vez al mes el mismo lanchón llevaba a las familias para hacer las compras. Recuerdo los nombres de niñas y niños: Berta, Zunilda y Carlitos Rolla. Eduvina Mera, María y Héctor Záez, Octavio y Jaime González, Carlos y Daniel Belmar, Pedro y carlosZúñiga.




domingo, 31 de agosto de 2008

La Escuela Nº 142



Causa de su creación


Fue creada en respuesta a las gestiones que realizaron ante las autoridades las familias que, en la década del cincuenta, vivían en Villa Paur y El Arenal a cuyos hijos les quedaba muy alejada la Escuela Nº5. ubicada en el centro de San martín de los Andes.

Los escolares debían recorrer a pie, por la ruta, los cuatro kilómetros hasta aquella única escuela, no existía servicio de colectivos urbanos y transitaban muy pocos vehículos. Cuando podía, el municipio solía poner un camión para trasladar a los alumnos.

La respuesta no fue inmediata y se demoró como suele suceder con estos trámites;
[1] Era una seria dificultad que en esos lugares no hubiera un edificio público ni privado que por sus dimensiones pudiera ser utilizado como escuela.
El único edificio estatal era el Regimiento 4 de Caballería de Montaña que, si bien no estaba ubicado en el centro mismo de la población, quedaba mucho más cerca.
Las autoridades del regimiento tuvieron muy buena disposición para abrir las puertas y ceder espacios donde funcionara la escuela . Hubo que pedir permiso a las autoridades centrales del ejército que lo concedieron.
Fue así que se dispuso de tres aulas y una oficina para la dirección.
La leche para los alumnos se traería del rancho
[2] . Un soldado haría de portero para el cuidado y la limpieza del espacio escolar.
La inauguración tuvo lugar el día 19 de octubre de 1.959 con la presencia de autoridades militares, el intendente municipal Sr, Leopoldo Rodríguez, el director Sr. Juan decembre, los docentes y el cura párroco, padre Garnica.
(En el libro histórico de la escuela hay dos fotografías de este acto inaugural, que obsequió el Sr. Juan Decembre,)



El Nombre asignado
En el año 1.962 por iniciativa de docentes y padres de alumnos se propone, al Consejo Nacional de Educación, imponerle a la escuela el nombre especial de “JUAN GALO DE LAVALLE” como un reconocimiento a los integrantes de la unidad militar RCM4 “Coraceros General Lavalle” que solidariamente facilitó el espacio para que los niños de Villa Paur y El Arenal recibieran servicio escolar .También venían niños de otros parajes como Laguna Rosales.



Nota: En mayo de 1977 la escuela pasa al actual edificio en el barrio El Arenal; allípPor mucho tiempo se la conoció como “la escuela de techo amarillo” debido al color con que se pintó el techo al construirla y se destacaba el vivo color divisándose perfectamente desde la ruta 234 pues no existía el barrio Gobernadores Neuquinos.
Valga como anécdota que hace pocos días el vecino Bambi Berghmans en el programa radial Magazine de la Montaña, al referirse a la escuela y no recordando el nombre la mencionó por el color del techo.- Agosto 2008


¿QUIENES FUERON...?
LOS PRIMEROS ALUMNOS:

En el primer registro de alumnos que eran alrededor de cien, encontramos apellidos muy conocidos en la comunidad educativa ya que posteriormente hermanos, hijos y hoy en día nietos de los primeros alumnos, integraron las aulas de la escuela Nº 142:
Cabezón, Castillo, Cofré, Coronado, Figueroa, Guerra, Novoa, Panguilef, Rodríguez, Rosas, Saavedra, Sepúlveda , Ulloa...
Son algunos de los apellidos de aquellos primeros alumnos que asistían a clases, caminando, hasta el regimiento.
¿Cómo era el camino de la casa a la escuela?

Los chicos del Arenal iban por el camino de autos , pasaban por el Puesto Uno , después por delante de la guardia y ahí dando la vuelta, estaba la escuela.
Los de Villa Paur cruzaban el arroyo por una pasarela y después atravesaban caminando la pampita que separa la villa del regimiento; llegaban así directamente al patio de la escuela.



LOS PRIMEROS MAESTROS
El Sr. Decembre había llegado al pueblo paran cumplir con el servicio militar, luego de lo cual se radicó , formó su familia y trabajó como docente hasta su jubilación en el cargo de supervisor escolar.
Los maestros de grado que estaban designados desde el día de la inauguración:
La Sra. Dora Ford de Gentile , quien continuó su carrera docente en nuestra localidad como maestra y directora de la Escuela Nº 134 y profesora en el Instituto de Formación Docente Nº 3
El señor Elio Ramiro Soria , quien continuó su tarea docente en nuestra localidad como maestro de grado de la escuela Nº 5 vicedirector y director de la misma; siendo igualmente fecunda su labor en la difusión de nuestra música y danzas tradicionales.
La Sra. Nieves Núñez de Soleño quien continuó su carrera docente en nuestra localidad donde vive con su familia, ella es hija del Dr. Núñez uno de los primeros médicos de San Martín de los Andes, primer director de la sala de primeros auxilios.
Completaban el grupo de los primeros docentes: Srta. Isabel Palma, Sra. Ismenia Berta Campbell, Srta. Beatriz María Ressia .

Nota: Lo antes anotado es parte de un escrito más extenso que hice alrededor del año 2000, después de jubilarme. lA 142 fue la escuela donde más tiempo trabajé: 14 años.Una etapa muy significativa en mis recuerdos laborales.- Carlos Buganem S.M.Andes, Agosto 2008


y si no, véase cuántos años hace que se viene pidiendo el salón comedor.
La llamada 1) se refiere al comedor escolar que por entonces no se había construido, yo inicié las gestiones y la respuesta llegó quince años más tarde(¡)
[2] En los regimientos se denomina rancho a la comida para la tropa y al lugar donde se la prepara.

jueves, 7 de agosto de 2008

Conformidad con mi trabajo


Algo que le agradezco a la vida es haber trabajado en una profesión de mi total agrado.
Como en mi Valcheta natal no había por entonces colegio secundario, mis mayores (Mamá-hermanas-hermanos) dispusieron enviarme aquí, donde vivía mi abuelo y desde meses antes, mi hermano José.
Felizmente para mí, recién llegado al que hoy es “mi pueblo” (en 1959); la única alternativa de estudios secundarios era el IISMA (Instituto Incorporado Normal S. M de los Andes) allí egresé en 1963 con el título de Maestro Normal Nacional.
Creo que fueron mis buenos maestros y maestras de la primaria (Escuela Nº 15 “Benjamín Zorrilla” los que despertaron en mí la vocación docente: una escuela donde me trataron con cariño, y como la buena escuela tradicional argentina eran importantes los juegos, y las expresiones artísticas. (¡Cuánto le debemos los de esos años a la escuela pública!)
Comencé como maestro de grado en la Escuela Nº 5 y luego en distintas escuelas rurales: Quechuquina, Vega Maipú, Hua-Hum y volví al área urbana en diciembre de 1974 a la que sería “mi escuela del alma” la 142 del Barrio “4 de Febrero” (El Arenal).
Después fui por sucesivos concursos alcanzando los cargos de vicedirector, director y supervisor titular, jubilándome en esta función en la vecina localidad de Junín de los Andes, en el 2000.-
Trabajé 36 años en la escuela, siempre en esta gran provincia de Neuquén; le debo todo lo que tengo a este trabajo y a esta provincia; me brindé a ese trabajo por entero y lo más valioso que tengo de esos años es el reconocimiento de aquellos con quienes compartí las escuelas: alumnos y colegas.- Eso ha contribuido y mucho a que hoy me sienta feliz.-